martes, 17 de septiembre de 2013

No me sonrías que me enamoro.

Llego tarde. Señoras y señores, el amor se ha apoderado de mi.

Llegó sin llamar al timbre, sin previo aviso. Tocó a la puerta de mi corazón y yo, queriendo, lo dejé entrar.
Me dijo su nombre y me envolvió en su entorno, y dicen que el que la sigue la consigue: así fue.
Caí rendido en lo más profundo, me enamoré como un loco salvaje y, a día de hoy, es la mejor persona que he conocido en toda mi vida.

Resultó ser un amor atípico, sincero e intenso. Ya les digo, en tres meses de relación estaban perdidamente enamorados, pero el destino mandaría a una mitad de ese amor al otro lado de las aguas europeas. Así está escrito, así será. Lo más gratificante es que tienen claro que esperaran, al menos al día de hoy, y eso es amor y lo demás sí son juegos de niños.
Creía ser una persona fuerte pero he conocido el amor de verdad y creo que es mucho peor que cualquier dolor físico. La ausencia de esa persona te hace pequeño, te deja solitario. Era bastante iluso; pensaba que todo era reír y cantar, jugar y jugar hasta acabar destapándose en la cama. Lo cierto es que duele. El amor duele y mucho. Duele de verdad. No enamorarse si esa persona no vale la pena porque estaréis perdidos, necesitaréis ayuda para salir de ese pozo sin fondo, sin luz, sin autodependencia.
Resulta extraño estar enamorado y no ser plenamente feliz pero, al principio, hay que sufrir para aprender a valorar el amor de verdad. Sería demasiado aburrido todo bonito y bien decorado. Por esto mismo, la parte más intensa es la siguiente: luchar en conjunto hasta hacer una unión totalmente resistente a cualquier tropieco o caída grave. Cuando se llega a tal punto, se ha consolidado la pareja.

A todo esto no quito que una relación tenga malas temporadas pero como en todo. No se vende lo mismo en invierno que en verano, por ejemplo. Unas veces uno, otras veces otro, otras el amigo, otras la madre, otras el vecino de al lado. Siempre hay algo. Desgraciadamente, la sociedad aún no está totalmente educada y tiene la mala costumbre de meterse en rincones ajenos. Esto puede hacer mucho daño. Incluso puede acabar con esa unión en proceso de fortalecerse.
Siempre habrán malos momentos, pero hay que pensar algo: siempre llega la reconciliación, o casi siempre, rectifico. Ese ''momento pastel'' en que se dicen lo mucho que se quieren y que no pueden vivir el uno sin el otro. Ese momento es la parte positiva de algunas peleas, exactamente de las que se resuelven.


Yo me quedo con la parte positiva pese a que hace unas horas derramaba lágrimas de amor verdadero. Te echo de menos y hace horas que te he visto. Te quiero con locura pero ya es algo que sabes perfectamente.
Si te vas, adelante. Yo te apoyo. Esperaré y esperaré hasta que vuelvas, con una sonrisa y unas ganas inmensas de comerte la vida.

Dicen que el amor de verdad es darle el poder de destruirte a una persona, teniendo la certeza y confianza de que no lo hará. Yo te doy ese poder aquí y ahora.

miércoles, 19 de junio de 2013

Viajar siempre vale la pena.

Hoy te escribo a ti. Al primero de la lista y, quizá, el más recordado o hasta el último, pero dejémonos de buscar al futuro. Ahora lo bonito es el presente. Lo que he podido vivir gracias a ti.

Ni una sola vez había imaginado lo que he sentido hace escasos días. Dos exactamente.
Congeniar, reír, sentir nervios, hablar largo y tendido...conectar el uno con el otro. Esa era mi sensación conforme pasaba el tiempo. Yo tan vulnerable y él tan experto. ¿Y qué?. Lanzarse a la piscina a veces es más complicado de lo que parece; nunca sabes si el agua está electrificada o si, realmente, no hay agua y es tu imaginación la que te engaña. De todas formas, si te lanzas, estate seguro. No hay nada de lo que tengas que preocuparte. Solo hay una factor condicionante: la seguridad.

Me hiciste estar seguro, feliz y cómodo. De ahí en adelante todo sale solo. No hay que forzar nada.
Yo solo pido sinceridad, ese buen trato y ese cariño especial. No te asustes que yo no hablo de boda ni mucho menos, al contrario, es más gratificante estar con alguien por el mero hecho de quererse y desear compartir e invertir tu tiempo en esa persona, y nada más.

Conocer tu vida cotidiana, tus gustos, tus aficiones y compartir todo esto. Sin ataduras, sin falsas promesas. Solo con la verdad por delante y haciendo camino hacia el futuro, pero sin escribir nada antes de tiempo.

Hasta próximo aviso, yo quiero continuar hacia adelante. Párame si no es mútuo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

El viejo balancín.

"Al llegar a esa desértica ruina, los pensamientos eran todos negativos. Era de esperar, claro. Era un gran trozo de tierra, con unas salvajes hierbas merodeando por los alrededores. La casa tenía no más que unos ladrillos, cemento y una pobre capa de pintura. Esa era la primera impresión de aquel campo. Nuestro campo.

Conforme pasó el tiempo, no nos preocupábamos de su apariencia, sino de los gratos momentos que pásamos todos juntos. Eso era una verdadera piña. Algo único e irrepetible (demostrado por la experiencia actualmente). Comidas, cenas, fiestas, noches, días, celebraciones especiales... siempre era el campo. Me acuerdo de las fotos que siempre tenía etiquetadas en mi red social... todas eran destino a "el campo". Sonreía como un niño. También disfrutaba como lo hacen ellos, bueno, como lo hacemos nosotros.

Yo siempre capté como especial cierto lugar del campo. Era un balancín oxidado, reconstruído manualmente por nosotros con un... ¿colchón?. Algo así. Lo interesante está aquí: pese a su vejez y su aspecto antiestético, era el lugar en el cual pásabamos más rato. Acompañado siempre, por ellos o por ellas, da igual.
Entablábamos conversaciones históricas, de esas que recordarás en el futuro, un día en el que se juntan todos los amigos. Conocías a las personas. No hablo de conocerlas mejor porque te cuenten más intimidades y secretos, sino porque los sentimientos y las emociones no hacía falta que fueran en conjunto con palabras. Una mirada lo podía decir todo. Era algo tan profundamente especial...
Día tras día, tus pensamientos se centraban en algo concreto, tal como: "quiero ir al campo para sentarnos en el balancín y hablar, largo y tendido, el tiempo que sea necesario".

Gracias a ese balancín conocí a las mejores personas que tengo hoy en día. Mis amigos. Amigos de los que puedo escribirte más de lo que crees, de sus miedos, de sus alegrías y de toda su vida en general, pese a que no he estado mis 18 años a su lado.
A ellos les doy las gracias por centrar su felicidad en mí. Por compartir mil momentos en mi balancín preferido, por apoyarme y darme cariño cuando he estado triste y, sin duda alguna, por haberme confiado todo lo que sé y darme la oportunidad de poder cavar un hueco en sus vidas".

PD: Tampoco olvidaré las posdatas de todas la fotos que hacíamos para ir al campo.
Podría estar aquí sentado más de lo que creo porque las palabras que escribo, no tiene origen en una mecánicas de mis manos, sino en muchos sentimientos de mi corazón.



lunes, 20 de agosto de 2012

QVSATL.

Andaba una tarde otoñal por el parque. John no sabía aún lo que le esperaba. Por el momento, era feliz, bueno...era John.
Quería visitar a Mark, un viejo amigo de la escuela. Mark Alondo González era un adolescente muy listo, lleno de encanto y alegría, que sabía valorar una amistad a pesar de su edad. Era un buen amigo.
Al llegar a la puerta robusta de su amigo, John sintió un sentimiento de nostalgia, aunque él era más de apariencias y comportamientos viriles y chulescos. Abrió la madre de su amigo y lo invitó a pasar.

-¿Qué tal está señora González?
-Muy bien John, tú siempre tan caballero. Dentro de unos años las niñas, ya no tan niñas, pelearán por estar a tu lado- Sonrió la madre- Por cierto, Mark está terminando unos ejercicios de matemáticas, espérale en el salón si quieres.
-Vale pero, ¿puedo ver la colección de coches de su marido?- Dijo John entusiasmado.
-¡Claro!, pero... ten cuidado John, mi marido, que en paz descanse, cuidó de sus coches hasta el día de su ida- Susurró la madre entristecida.
-Está bien señora. Solo miraré.

Después de una larga espera en el salón, John vió bajar a su amigo por la escalera de caracol tan elegante que habilitaba las dos plantas de la casa.
Fueron a la calle en seguida después de que Mark despidiera a su madre con dos besos y John dirijiese unas palabras muy educadas a esta.
El viento revoloteaba los árboles grandes y verdosos de la calle principal de la ciudad. Granada era la ciudad más bonita para ambos, hasta discutían cuando Mark decía que Nueva York o Canadá superaban a Granada en todos los aspectos, pero John era muy nacionalista (también conservador) y siempre tenía razones suficientes para derrocar los argumentos de su amigo.

Ese día no lo olvidarían jamás en sus vidas. Nunca.
Continuará...

domingo, 12 de agosto de 2012

metas y proyectos

Todos imaginamos, durante cierto tiempo de nuestro presente, como será nuestro futuro. Tener una familia, una casa, amueblar el hogar, pintar las paredes y jugar en el sofá. Preparar el desayuno, agobiarse con los pagos, hacer la compra... y muchas cosas más.
La primera premisa para alcanzar una meta es hacer el bien y no disfrutar de las desgracias ajenas. La vida te devuelve lo que haces y lo que hiciste. Llamémosle así: el futuro es una mezcla del pasado y del presente, de aquello que hiciste y que haces.
La segunda regla del destino es el olvido y la felicidad propia. Puede parecer contradictorio. Si comento que el futuro tiene zepas del pasado y del presente es por lo siguiente: si te hicieron daño y lo que tú querías era ser feliz, el destino pondrá unos gramos de felicidad en tu vida. Si disfrutaste de una muerte, de un accidente, de una tristeza ajena... eso acabará volviéndo a ti. Por ello, no le desees el mal a nadie, ni a tu peor enemigo. El destino acabará cumpliendo su papel.
Tercera y no menos importante: CARPE DIEM. Disfruta segundo a segundo de aquello que te hace feliz. No te cortes, llega al límite. Si no lo haces, te arrepentirás en un futuro. Tampoco confundas la felicidad con el desfase y las irresponsabilidades. Es importante tener en cuenta aquello que está bien y aquello que no. La moral es parte de ti, acuérdate.
Cuarta. Lo ajeno, las opiniones desconocidas y la envidia es el exterior. No forma parte de ti. Lo verdaderamente importante es lo que piensen los tuyos. Las críticas constructivas y no despectivas. Las opiniones verdaderas y no las que vienen de caminos desconocidos. La gente es muy mala, la nueva sociedad o parte de ella tiene la maldad en las venas.

Por hoy basta. Vamos a recopilar estas reglas morales y a pensar. Leer poco a poco, como si estuviérais estudiando. Le encontraréis más importancia de la que pensábais que tenía, estoy seguro de ello.
A ver que opiniones encuentro...

domingo, 5 de agosto de 2012

La manzana medio roja

Los niños son un encanto. Ríen. Hacen gracia. Son preciosos hasta cuando lloran. Hay algo más allá que los caracteriza: su sexto sentido. Saben reconocer la maldad de las personas con solo un llanto o un gesto facial. Algo que envidio. Me gustaría ver la bondad de una persona con solo una mirada o un movimiento. Por ello quiero volver a ser niño y vivir sin preocupaciones. Simplemente quiero vivir y olvidarme del mundo.
''Has madurado''. Miles de veces la misma frase. ¿Para qué?. Madurar es llorar, sufrir, pasarte a veces con alcohol o ahogar las penas en él. Es difícil madurar.
Yo soy ese tipo de persona responsable, estudiosa, amable... Pero soy un niño y me gusta serlo. Si eso me hace menos maduro lo acepto, pero no pienso parar de reír y disfrutar porque la infancia es lo primero que vivimos y la misma sonrisa que tenía hace 18 años, la voy a seguir teniendo dentro de 40.
Es el día a día lo que nos hace conocer un poco más nuestra estancia en este pequeño mundo. Las malas situaciones se convierten en retos a superar y cuando lo consigues vuelves a sonreír como un niño.
Creo que la vida no es una cuesta hacia arriba, sino una curva que alcanza un máximo y vuelve a descender a los momentos más bonitos y más estables de nuestra vida donde, por supuesto, se encuentra nuestra infancia.

''Siempre quedará la manzana sin madurar por completo. Es una pena dejarla madurar cuando los mejores momentos han quedado en esa pequeña manzanita verdecilla''

sábado, 17 de marzo de 2012

aprender es conocer algo nuevo

Salía de la discoteca, con frío, queriendo llegar rápido a casa y acostarse. Ver a su madre y a sus hermanos. Amanecer un nuevo día, pero algo falló.
Sin beber una gota de alcohol, acorde con su conciencia, cogió su automóvil rojo y salió de la zona que más miedo le daba, un cruce sin luz por el cual los coches pasaban a toda prisa. Algún irresponsable se subió al coche paralelamente sin pensar en los demás.
Siguió el camino hasta que un palpito recorrió su cuerpo de arriba a abajo, desde la punta del dedo índice hasta los pies posados sobre los pedales. No paró. Creyó que era algo prescindible, que podía seguir sin problemas pero todo llegó a un destino. Tuvo que parar al ver que un coche se dirigía a ella con las luces exageradamente llamativas.
Bajó del coche y la cogió del brazo. Ella gritaba, esperando que alguien la escuchara pero era inútil. Le arrancó con una fuerza sobrenatural la blusa de tacto áspero y, a la vez, le dio una bofetada que llegó hasta su alma. Dolida por el forcejeo, se vio sin fuerzas, como una muñeca. Él no pensaba con la cabeza, incluso se sentía bien escuchando los gritos de dolor cuando en realidad eran sinónimos de asco y rabia.
Puede que brotara de su interior un nuevo organismo, con un genoma independiente de la madre pero el motivo de vida no era el adecuado.
Ella abortó. No sentía un hijo en su interior sino algo que se movía y que no la dejaba tranquila. Ella no podía permitir tener ese bebé. Era antinatural ver crecer a una criatura que no naciese de la felicidad de una acto NATURAL.
Y si le preguntara esa criatura; ¿por qué me tuvisteis mamá?. No hija es que fuiste el resultado de una violación y del peor momento de la vida.
Por eso digo yo, SÍ AL ABORTO y sí al derecho de elegir la felicidad de tu hijo/a y la propia de una mujer.