Andaba una tarde otoñal por el parque. John no sabía aún lo que le esperaba. Por el momento, era feliz, bueno...era John.
Quería visitar a Mark, un viejo amigo de la escuela. Mark Alondo González era un adolescente muy listo, lleno de encanto y alegría, que sabía valorar una amistad a pesar de su edad. Era un buen amigo.
Al llegar a la puerta robusta de su amigo, John sintió un sentimiento de nostalgia, aunque él era más de apariencias y comportamientos viriles y chulescos. Abrió la madre de su amigo y lo invitó a pasar.
-¿Qué tal está señora González?
-Muy bien John, tú siempre tan caballero. Dentro de unos años las niñas, ya no tan niñas, pelearán por estar a tu lado- Sonrió la madre- Por cierto, Mark está terminando unos ejercicios de matemáticas, espérale en el salón si quieres.
-Vale pero, ¿puedo ver la colección de coches de su marido?- Dijo John entusiasmado.
-¡Claro!, pero... ten cuidado John, mi marido, que en paz descanse, cuidó de sus coches hasta el día de su ida- Susurró la madre entristecida.
-Está bien señora. Solo miraré.
Después de una larga espera en el salón, John vió bajar a su amigo por la escalera de caracol tan elegante que habilitaba las dos plantas de la casa.
Fueron a la calle en seguida después de que Mark despidiera a su madre con dos besos y John dirijiese unas palabras muy educadas a esta.
El viento revoloteaba los árboles grandes y verdosos de la calle principal de la ciudad. Granada era la ciudad más bonita para ambos, hasta discutían cuando Mark decía que Nueva York o Canadá superaban a Granada en todos los aspectos, pero John era muy nacionalista (también conservador) y siempre tenía razones suficientes para derrocar los argumentos de su amigo.
Ese día no lo olvidarían jamás en sus vidas. Nunca.
Continuará...
Lee aquí. Deja tu mente en blanco y déjate llevar por la armonía de las palabras. En su textura encontrarás parecidos razonables con tu vida. Conozco poco de lo cotidiano y mucho de lo extraordinario. Sé muy poco de la vida pero estoy dispuesto a aprender y realizarme como ser humano.
lunes, 20 de agosto de 2012
domingo, 12 de agosto de 2012
metas y proyectos
Todos imaginamos, durante cierto tiempo de nuestro presente, como será nuestro futuro. Tener una familia, una casa, amueblar el hogar, pintar las paredes y jugar en el sofá. Preparar el desayuno, agobiarse con los pagos, hacer la compra... y muchas cosas más.
La primera premisa para alcanzar una meta es hacer el bien y no disfrutar de las desgracias ajenas. La vida te devuelve lo que haces y lo que hiciste. Llamémosle así: el futuro es una mezcla del pasado y del presente, de aquello que hiciste y que haces.
La segunda regla del destino es el olvido y la felicidad propia. Puede parecer contradictorio. Si comento que el futuro tiene zepas del pasado y del presente es por lo siguiente: si te hicieron daño y lo que tú querías era ser feliz, el destino pondrá unos gramos de felicidad en tu vida. Si disfrutaste de una muerte, de un accidente, de una tristeza ajena... eso acabará volviéndo a ti. Por ello, no le desees el mal a nadie, ni a tu peor enemigo. El destino acabará cumpliendo su papel.
Tercera y no menos importante: CARPE DIEM. Disfruta segundo a segundo de aquello que te hace feliz. No te cortes, llega al límite. Si no lo haces, te arrepentirás en un futuro. Tampoco confundas la felicidad con el desfase y las irresponsabilidades. Es importante tener en cuenta aquello que está bien y aquello que no. La moral es parte de ti, acuérdate.
Cuarta. Lo ajeno, las opiniones desconocidas y la envidia es el exterior. No forma parte de ti. Lo verdaderamente importante es lo que piensen los tuyos. Las críticas constructivas y no despectivas. Las opiniones verdaderas y no las que vienen de caminos desconocidos. La gente es muy mala, la nueva sociedad o parte de ella tiene la maldad en las venas.
Por hoy basta. Vamos a recopilar estas reglas morales y a pensar. Leer poco a poco, como si estuviérais estudiando. Le encontraréis más importancia de la que pensábais que tenía, estoy seguro de ello.
A ver que opiniones encuentro...
La primera premisa para alcanzar una meta es hacer el bien y no disfrutar de las desgracias ajenas. La vida te devuelve lo que haces y lo que hiciste. Llamémosle así: el futuro es una mezcla del pasado y del presente, de aquello que hiciste y que haces.
La segunda regla del destino es el olvido y la felicidad propia. Puede parecer contradictorio. Si comento que el futuro tiene zepas del pasado y del presente es por lo siguiente: si te hicieron daño y lo que tú querías era ser feliz, el destino pondrá unos gramos de felicidad en tu vida. Si disfrutaste de una muerte, de un accidente, de una tristeza ajena... eso acabará volviéndo a ti. Por ello, no le desees el mal a nadie, ni a tu peor enemigo. El destino acabará cumpliendo su papel.
Tercera y no menos importante: CARPE DIEM. Disfruta segundo a segundo de aquello que te hace feliz. No te cortes, llega al límite. Si no lo haces, te arrepentirás en un futuro. Tampoco confundas la felicidad con el desfase y las irresponsabilidades. Es importante tener en cuenta aquello que está bien y aquello que no. La moral es parte de ti, acuérdate.
Cuarta. Lo ajeno, las opiniones desconocidas y la envidia es el exterior. No forma parte de ti. Lo verdaderamente importante es lo que piensen los tuyos. Las críticas constructivas y no despectivas. Las opiniones verdaderas y no las que vienen de caminos desconocidos. La gente es muy mala, la nueva sociedad o parte de ella tiene la maldad en las venas.
Por hoy basta. Vamos a recopilar estas reglas morales y a pensar. Leer poco a poco, como si estuviérais estudiando. Le encontraréis más importancia de la que pensábais que tenía, estoy seguro de ello.
A ver que opiniones encuentro...
domingo, 5 de agosto de 2012
La manzana medio roja
Los niños son un encanto. Ríen. Hacen gracia. Son preciosos hasta cuando lloran. Hay algo más allá que los caracteriza: su sexto sentido. Saben reconocer la maldad de las personas con solo un llanto o un gesto facial. Algo que envidio. Me gustaría ver la bondad de una persona con solo una mirada o un movimiento. Por ello quiero volver a ser niño y vivir sin preocupaciones. Simplemente quiero vivir y olvidarme del mundo.
''Has madurado''. Miles de veces la misma frase. ¿Para qué?. Madurar es llorar, sufrir, pasarte a veces con alcohol o ahogar las penas en él. Es difícil madurar.
Yo soy ese tipo de persona responsable, estudiosa, amable... Pero soy un niño y me gusta serlo. Si eso me hace menos maduro lo acepto, pero no pienso parar de reír y disfrutar porque la infancia es lo primero que vivimos y la misma sonrisa que tenía hace 18 años, la voy a seguir teniendo dentro de 40.
Es el día a día lo que nos hace conocer un poco más nuestra estancia en este pequeño mundo. Las malas situaciones se convierten en retos a superar y cuando lo consigues vuelves a sonreír como un niño.
Creo que la vida no es una cuesta hacia arriba, sino una curva que alcanza un máximo y vuelve a descender a los momentos más bonitos y más estables de nuestra vida donde, por supuesto, se encuentra nuestra infancia.
''Siempre quedará la manzana sin madurar por completo. Es una pena dejarla madurar cuando los mejores momentos han quedado en esa pequeña manzanita verdecilla''
''Has madurado''. Miles de veces la misma frase. ¿Para qué?. Madurar es llorar, sufrir, pasarte a veces con alcohol o ahogar las penas en él. Es difícil madurar.
Yo soy ese tipo de persona responsable, estudiosa, amable... Pero soy un niño y me gusta serlo. Si eso me hace menos maduro lo acepto, pero no pienso parar de reír y disfrutar porque la infancia es lo primero que vivimos y la misma sonrisa que tenía hace 18 años, la voy a seguir teniendo dentro de 40.
Es el día a día lo que nos hace conocer un poco más nuestra estancia en este pequeño mundo. Las malas situaciones se convierten en retos a superar y cuando lo consigues vuelves a sonreír como un niño.
Creo que la vida no es una cuesta hacia arriba, sino una curva que alcanza un máximo y vuelve a descender a los momentos más bonitos y más estables de nuestra vida donde, por supuesto, se encuentra nuestra infancia.
''Siempre quedará la manzana sin madurar por completo. Es una pena dejarla madurar cuando los mejores momentos han quedado en esa pequeña manzanita verdecilla''
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