sábado, 17 de marzo de 2012

aprender es conocer algo nuevo

Salía de la discoteca, con frío, queriendo llegar rápido a casa y acostarse. Ver a su madre y a sus hermanos. Amanecer un nuevo día, pero algo falló.
Sin beber una gota de alcohol, acorde con su conciencia, cogió su automóvil rojo y salió de la zona que más miedo le daba, un cruce sin luz por el cual los coches pasaban a toda prisa. Algún irresponsable se subió al coche paralelamente sin pensar en los demás.
Siguió el camino hasta que un palpito recorrió su cuerpo de arriba a abajo, desde la punta del dedo índice hasta los pies posados sobre los pedales. No paró. Creyó que era algo prescindible, que podía seguir sin problemas pero todo llegó a un destino. Tuvo que parar al ver que un coche se dirigía a ella con las luces exageradamente llamativas.
Bajó del coche y la cogió del brazo. Ella gritaba, esperando que alguien la escuchara pero era inútil. Le arrancó con una fuerza sobrenatural la blusa de tacto áspero y, a la vez, le dio una bofetada que llegó hasta su alma. Dolida por el forcejeo, se vio sin fuerzas, como una muñeca. Él no pensaba con la cabeza, incluso se sentía bien escuchando los gritos de dolor cuando en realidad eran sinónimos de asco y rabia.
Puede que brotara de su interior un nuevo organismo, con un genoma independiente de la madre pero el motivo de vida no era el adecuado.
Ella abortó. No sentía un hijo en su interior sino algo que se movía y que no la dejaba tranquila. Ella no podía permitir tener ese bebé. Era antinatural ver crecer a una criatura que no naciese de la felicidad de una acto NATURAL.
Y si le preguntara esa criatura; ¿por qué me tuvisteis mamá?. No hija es que fuiste el resultado de una violación y del peor momento de la vida.
Por eso digo yo, SÍ AL ABORTO y sí al derecho de elegir la felicidad de tu hijo/a y la propia de una mujer.