Los niños son un encanto. Ríen. Hacen gracia. Son preciosos hasta cuando lloran. Hay algo más allá que los caracteriza: su sexto sentido. Saben reconocer la maldad de las personas con solo un llanto o un gesto facial. Algo que envidio. Me gustaría ver la bondad de una persona con solo una mirada o un movimiento. Por ello quiero volver a ser niño y vivir sin preocupaciones. Simplemente quiero vivir y olvidarme del mundo.
''Has madurado''. Miles de veces la misma frase. ¿Para qué?. Madurar es llorar, sufrir, pasarte a veces con alcohol o ahogar las penas en él. Es difícil madurar.
Yo soy ese tipo de persona responsable, estudiosa, amable... Pero soy un niño y me gusta serlo. Si eso me hace menos maduro lo acepto, pero no pienso parar de reír y disfrutar porque la infancia es lo primero que vivimos y la misma sonrisa que tenía hace 18 años, la voy a seguir teniendo dentro de 40.
Es el día a día lo que nos hace conocer un poco más nuestra estancia en este pequeño mundo. Las malas situaciones se convierten en retos a superar y cuando lo consigues vuelves a sonreír como un niño.
Creo que la vida no es una cuesta hacia arriba, sino una curva que alcanza un máximo y vuelve a descender a los momentos más bonitos y más estables de nuestra vida donde, por supuesto, se encuentra nuestra infancia.
''Siempre quedará la manzana sin madurar por completo. Es una pena dejarla madurar cuando los mejores momentos han quedado en esa pequeña manzanita verdecilla''
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