Hoy te escribo a ti. Al primero de la lista y, quizá, el más recordado o hasta el último, pero dejémonos de buscar al futuro. Ahora lo bonito es el presente. Lo que he podido vivir gracias a ti.
Ni una sola vez había imaginado lo que he sentido hace escasos días. Dos exactamente.
Congeniar, reír, sentir nervios, hablar largo y tendido...conectar el uno con el otro. Esa era mi sensación conforme pasaba el tiempo. Yo tan vulnerable y él tan experto. ¿Y qué?. Lanzarse a la piscina a veces es más complicado de lo que parece; nunca sabes si el agua está electrificada o si, realmente, no hay agua y es tu imaginación la que te engaña. De todas formas, si te lanzas, estate seguro. No hay nada de lo que tengas que preocuparte. Solo hay una factor condicionante: la seguridad.
Me hiciste estar seguro, feliz y cómodo. De ahí en adelante todo sale solo. No hay que forzar nada.
Yo solo pido sinceridad, ese buen trato y ese cariño especial. No te asustes que yo no hablo de boda ni mucho menos, al contrario, es más gratificante estar con alguien por el mero hecho de quererse y desear compartir e invertir tu tiempo en esa persona, y nada más.
Conocer tu vida cotidiana, tus gustos, tus aficiones y compartir todo esto. Sin ataduras, sin falsas promesas. Solo con la verdad por delante y haciendo camino hacia el futuro, pero sin escribir nada antes de tiempo.
Hasta próximo aviso, yo quiero continuar hacia adelante. Párame si no es mútuo.
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