miércoles, 19 de diciembre de 2012

El viejo balancín.

"Al llegar a esa desértica ruina, los pensamientos eran todos negativos. Era de esperar, claro. Era un gran trozo de tierra, con unas salvajes hierbas merodeando por los alrededores. La casa tenía no más que unos ladrillos, cemento y una pobre capa de pintura. Esa era la primera impresión de aquel campo. Nuestro campo.

Conforme pasó el tiempo, no nos preocupábamos de su apariencia, sino de los gratos momentos que pásamos todos juntos. Eso era una verdadera piña. Algo único e irrepetible (demostrado por la experiencia actualmente). Comidas, cenas, fiestas, noches, días, celebraciones especiales... siempre era el campo. Me acuerdo de las fotos que siempre tenía etiquetadas en mi red social... todas eran destino a "el campo". Sonreía como un niño. También disfrutaba como lo hacen ellos, bueno, como lo hacemos nosotros.

Yo siempre capté como especial cierto lugar del campo. Era un balancín oxidado, reconstruído manualmente por nosotros con un... ¿colchón?. Algo así. Lo interesante está aquí: pese a su vejez y su aspecto antiestético, era el lugar en el cual pásabamos más rato. Acompañado siempre, por ellos o por ellas, da igual.
Entablábamos conversaciones históricas, de esas que recordarás en el futuro, un día en el que se juntan todos los amigos. Conocías a las personas. No hablo de conocerlas mejor porque te cuenten más intimidades y secretos, sino porque los sentimientos y las emociones no hacía falta que fueran en conjunto con palabras. Una mirada lo podía decir todo. Era algo tan profundamente especial...
Día tras día, tus pensamientos se centraban en algo concreto, tal como: "quiero ir al campo para sentarnos en el balancín y hablar, largo y tendido, el tiempo que sea necesario".

Gracias a ese balancín conocí a las mejores personas que tengo hoy en día. Mis amigos. Amigos de los que puedo escribirte más de lo que crees, de sus miedos, de sus alegrías y de toda su vida en general, pese a que no he estado mis 18 años a su lado.
A ellos les doy las gracias por centrar su felicidad en mí. Por compartir mil momentos en mi balancín preferido, por apoyarme y darme cariño cuando he estado triste y, sin duda alguna, por haberme confiado todo lo que sé y darme la oportunidad de poder cavar un hueco en sus vidas".

PD: Tampoco olvidaré las posdatas de todas la fotos que hacíamos para ir al campo.
Podría estar aquí sentado más de lo que creo porque las palabras que escribo, no tiene origen en una mecánicas de mis manos, sino en muchos sentimientos de mi corazón.



lunes, 20 de agosto de 2012

QVSATL.

Andaba una tarde otoñal por el parque. John no sabía aún lo que le esperaba. Por el momento, era feliz, bueno...era John.
Quería visitar a Mark, un viejo amigo de la escuela. Mark Alondo González era un adolescente muy listo, lleno de encanto y alegría, que sabía valorar una amistad a pesar de su edad. Era un buen amigo.
Al llegar a la puerta robusta de su amigo, John sintió un sentimiento de nostalgia, aunque él era más de apariencias y comportamientos viriles y chulescos. Abrió la madre de su amigo y lo invitó a pasar.

-¿Qué tal está señora González?
-Muy bien John, tú siempre tan caballero. Dentro de unos años las niñas, ya no tan niñas, pelearán por estar a tu lado- Sonrió la madre- Por cierto, Mark está terminando unos ejercicios de matemáticas, espérale en el salón si quieres.
-Vale pero, ¿puedo ver la colección de coches de su marido?- Dijo John entusiasmado.
-¡Claro!, pero... ten cuidado John, mi marido, que en paz descanse, cuidó de sus coches hasta el día de su ida- Susurró la madre entristecida.
-Está bien señora. Solo miraré.

Después de una larga espera en el salón, John vió bajar a su amigo por la escalera de caracol tan elegante que habilitaba las dos plantas de la casa.
Fueron a la calle en seguida después de que Mark despidiera a su madre con dos besos y John dirijiese unas palabras muy educadas a esta.
El viento revoloteaba los árboles grandes y verdosos de la calle principal de la ciudad. Granada era la ciudad más bonita para ambos, hasta discutían cuando Mark decía que Nueva York o Canadá superaban a Granada en todos los aspectos, pero John era muy nacionalista (también conservador) y siempre tenía razones suficientes para derrocar los argumentos de su amigo.

Ese día no lo olvidarían jamás en sus vidas. Nunca.
Continuará...

domingo, 12 de agosto de 2012

metas y proyectos

Todos imaginamos, durante cierto tiempo de nuestro presente, como será nuestro futuro. Tener una familia, una casa, amueblar el hogar, pintar las paredes y jugar en el sofá. Preparar el desayuno, agobiarse con los pagos, hacer la compra... y muchas cosas más.
La primera premisa para alcanzar una meta es hacer el bien y no disfrutar de las desgracias ajenas. La vida te devuelve lo que haces y lo que hiciste. Llamémosle así: el futuro es una mezcla del pasado y del presente, de aquello que hiciste y que haces.
La segunda regla del destino es el olvido y la felicidad propia. Puede parecer contradictorio. Si comento que el futuro tiene zepas del pasado y del presente es por lo siguiente: si te hicieron daño y lo que tú querías era ser feliz, el destino pondrá unos gramos de felicidad en tu vida. Si disfrutaste de una muerte, de un accidente, de una tristeza ajena... eso acabará volviéndo a ti. Por ello, no le desees el mal a nadie, ni a tu peor enemigo. El destino acabará cumpliendo su papel.
Tercera y no menos importante: CARPE DIEM. Disfruta segundo a segundo de aquello que te hace feliz. No te cortes, llega al límite. Si no lo haces, te arrepentirás en un futuro. Tampoco confundas la felicidad con el desfase y las irresponsabilidades. Es importante tener en cuenta aquello que está bien y aquello que no. La moral es parte de ti, acuérdate.
Cuarta. Lo ajeno, las opiniones desconocidas y la envidia es el exterior. No forma parte de ti. Lo verdaderamente importante es lo que piensen los tuyos. Las críticas constructivas y no despectivas. Las opiniones verdaderas y no las que vienen de caminos desconocidos. La gente es muy mala, la nueva sociedad o parte de ella tiene la maldad en las venas.

Por hoy basta. Vamos a recopilar estas reglas morales y a pensar. Leer poco a poco, como si estuviérais estudiando. Le encontraréis más importancia de la que pensábais que tenía, estoy seguro de ello.
A ver que opiniones encuentro...

domingo, 5 de agosto de 2012

La manzana medio roja

Los niños son un encanto. Ríen. Hacen gracia. Son preciosos hasta cuando lloran. Hay algo más allá que los caracteriza: su sexto sentido. Saben reconocer la maldad de las personas con solo un llanto o un gesto facial. Algo que envidio. Me gustaría ver la bondad de una persona con solo una mirada o un movimiento. Por ello quiero volver a ser niño y vivir sin preocupaciones. Simplemente quiero vivir y olvidarme del mundo.
''Has madurado''. Miles de veces la misma frase. ¿Para qué?. Madurar es llorar, sufrir, pasarte a veces con alcohol o ahogar las penas en él. Es difícil madurar.
Yo soy ese tipo de persona responsable, estudiosa, amable... Pero soy un niño y me gusta serlo. Si eso me hace menos maduro lo acepto, pero no pienso parar de reír y disfrutar porque la infancia es lo primero que vivimos y la misma sonrisa que tenía hace 18 años, la voy a seguir teniendo dentro de 40.
Es el día a día lo que nos hace conocer un poco más nuestra estancia en este pequeño mundo. Las malas situaciones se convierten en retos a superar y cuando lo consigues vuelves a sonreír como un niño.
Creo que la vida no es una cuesta hacia arriba, sino una curva que alcanza un máximo y vuelve a descender a los momentos más bonitos y más estables de nuestra vida donde, por supuesto, se encuentra nuestra infancia.

''Siempre quedará la manzana sin madurar por completo. Es una pena dejarla madurar cuando los mejores momentos han quedado en esa pequeña manzanita verdecilla''

sábado, 17 de marzo de 2012

aprender es conocer algo nuevo

Salía de la discoteca, con frío, queriendo llegar rápido a casa y acostarse. Ver a su madre y a sus hermanos. Amanecer un nuevo día, pero algo falló.
Sin beber una gota de alcohol, acorde con su conciencia, cogió su automóvil rojo y salió de la zona que más miedo le daba, un cruce sin luz por el cual los coches pasaban a toda prisa. Algún irresponsable se subió al coche paralelamente sin pensar en los demás.
Siguió el camino hasta que un palpito recorrió su cuerpo de arriba a abajo, desde la punta del dedo índice hasta los pies posados sobre los pedales. No paró. Creyó que era algo prescindible, que podía seguir sin problemas pero todo llegó a un destino. Tuvo que parar al ver que un coche se dirigía a ella con las luces exageradamente llamativas.
Bajó del coche y la cogió del brazo. Ella gritaba, esperando que alguien la escuchara pero era inútil. Le arrancó con una fuerza sobrenatural la blusa de tacto áspero y, a la vez, le dio una bofetada que llegó hasta su alma. Dolida por el forcejeo, se vio sin fuerzas, como una muñeca. Él no pensaba con la cabeza, incluso se sentía bien escuchando los gritos de dolor cuando en realidad eran sinónimos de asco y rabia.
Puede que brotara de su interior un nuevo organismo, con un genoma independiente de la madre pero el motivo de vida no era el adecuado.
Ella abortó. No sentía un hijo en su interior sino algo que se movía y que no la dejaba tranquila. Ella no podía permitir tener ese bebé. Era antinatural ver crecer a una criatura que no naciese de la felicidad de una acto NATURAL.
Y si le preguntara esa criatura; ¿por qué me tuvisteis mamá?. No hija es que fuiste el resultado de una violación y del peor momento de la vida.
Por eso digo yo, SÍ AL ABORTO y sí al derecho de elegir la felicidad de tu hijo/a y la propia de una mujer.

domingo, 22 de enero de 2012

Lo conseguiré por mi felicidad.



Hoy quizás escriba para evadirme de la realidad. Quizás no, es así. 
He intentado hacer todo lo posible por no tener que divisar mi vida, borrarla con una goma de Milán delicadamente por si me arrepentía previamente, poder escribir lo poco que iba borrando. Hoy he decidido borrarla por completo, apartar los restos de borrador de un color grisáceo y dejar el papel en blanco.
Puede que sea demasiado pronto, pero mi interior ya no puede más. Es la decisión definitiva que mi voluntad ha elegido.
Muchos puede que se pregunten el por qué de mi pensamiento pero para eso, después de tanto pensar, intentaré dar una explicación sensata. Son dos los inconvenientes que tengo: la vida está muy difícil y lo tengo muy en cuenta. Irse sin nada en lo que apoyarte es una locura, no sabes cómo vas a acabar o si podrás empezar. Mi familia y mis amigos son el apoyo esencial que necesito para ser feliz. Detrás de tantas peleas y tantos disgustos he sabido valorar lo que tengo, que no es poco. Al irme me hundiré temporalmente al ver que no los tengo a mi lado, que no siento sus presencias, que no oigo sus voces, sus gritos, sus tonterías... es algo muy difícil que no se piensa de un día para otro. Sinceramente, lo único que me consuela es que el día que no los tenga, me tendré que acostumbrar a vivir lejos de ellos y a lo mejor, este es un paso para ir preparándome a la vida real, aunque queda mucho tiempo para que una persona importante se vaya de mi vida, si el destino es fiel a mi persona.
Empiezo de cero. Vida nueva, gente nueva, oportunidades nuevas, experiencias nuevas... una vida independiente. También tiene sus ventajas y sus desventajas claro, pero dentro de lo que cabe, estoy dispuesto a enfrentar a la vida, sea lo que sea lo que me depare el futuro.
Mi futuro laboral. Mi día a día. Mi rutina desde las ocho de la mañana hasta las tantas de la noche trabajando. Algo maravilloso que lo sabré valorar, no lo dudéis.

Solo falta que la vida me corresponda, esa vida nueva que espero que sepa que tiene esperando a un adolescente  recientemente mayor de edad, con ilusiones y ganas de vivir, de comerse al mundo.
Siempre mi corazón pertenecerá a vosotros. A mis amigos y a mi familia, los que me han visto crecer, llorar, reír... vosotros sois por los cuales lucharé siempre.

pd: espero poder compartir muchas risas y momentos con vosotros dentro de diez años, teniendo pareja, trabajo, piso propio, hasta incluso algún enano con patas dando por culo. 


domingo, 1 de enero de 2012

Nuevos propósitos




Ya sabéis, año nuevo, vida nueva, o eso es lo que la tradición marca. Nadie puede seguir igual en su vida aunque le vaya genial porque nadie tiene un límite marcado, todos podemos superarnos, tanto los que están en lo más miserable como los que están en la cima, siempre aspiramos  a más.
Hoy escribo gracias a la felicidad que siento por dentro, algo hace que sean mis manos las que hablen por mí. Cada día que pasa, hasta ahora era todo demasiado decreciente sentimentalmente y personalmente pero poco a poco ha ido evolucionando y crece como un roble enorme dentro de un bosque sin salida.
Siento decir que me iré, pero mi felicidad no está aquí a pesar de que mi familia está aquí. No quiero perder la relación ni lo permitiré, pues es lo más grande que tengo en mi vida y siempre serán mi pasado, mi futuro y, lo más importante, mi presente. Cuando coja mis maletas lloraré, de alegría y tristeza. Dejo una gran huella en este pedazo de mundo y espero poder recordar y visitar a esas personas que ayudaron a que este hombre se haga mayor y busque su felicidad.
No tengo nada más que pedir. 
¡Se me olvidaba!. Ayúdame a encontrar a esa persona que idealizo cada día, con la que sueño día a día, poder tener una vida juntos y que nada ni nadie separe algo tan maravilloso si todo lo que sueño se hace realidad.